Todos los caminos llegan a mi casa
Juan Cuentacuentos: Desde hace rato anda con la guitarra al hombro recogiendo historias del aire, de los árboles, de la gente. Las enciende con la chispilla de sus ojos y nos las devuelve en forma de cuentos inolvidables.
Juan Madrigal Rodríguez, un hombre que parece un personaje o un personaje que parece persona que cambia sus historias por sonrisas del espectador para invitarles a leer, a divertirse y a soñar. Con sus cuentos y canciones los transporta a un mundo de color y fantasía donde el público se despoja de todo lo serio y se deja llevar por la imaginación y vivir momentos que solo a los soñadores les es permitido.
A lo largo del camino va un cuentero montado en una guitarra llenito de palabras, canciones y juegos. Con sus canciones nos remonta a los tiempos de la cueva con una fogata, manos estampadas en una pared, un anciano contando aventuras viejas o recientes. Con sus cuentos nos humedece los ojos y nos refresca la risa, con sus historias nos sentimos bañados de palabras porque son como gotas de agua cristalina que caen en la agrietada tierra del desierto.
Me encontré milagrosamente en el camino de mi vida un cajón de colores. En la parte de afuera se podía leer claramente: ¡FRÁGIL CONTIENE SUEÑOS¡ Me acerque de puntilla para no despertarlos, pero con la curiosidad del tamaño de una montaña.
Con muchísimo cuidado tuve el valor de quitar el candado. Lo que sucedió en ese momento, la tapa del cajón de colores se desarmó como un rompecabezas y saltaron desordenadamente, letras, palabras, notas musicales de un sin fin de tamaños y colores; quedaron regadas por todos lados, en el piso en las paredes en el techo.
Para que te imagines mejor, fue como una lluvia y yo quedé empapado de sueños. Luego de esa hermosa travesura me dí a la tarea de recoger con mucho cuidado e irla acomodando según yo creía en el lugar que le correspondía. Fue un trabajo en verdad de mucho cuidado porque eran sueños muy frágiles. Al final, tuve una linda recompensa. Logre armar cuentos y canciones con un sin fin de tamaños y colores. Ahora te las puedo regalar pero tenés que tratarlos con cariño, acuérdate que nuestros sueños son frágiles y con el mínimo descuido se pueden romper.

